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Carrera Nudista de Sopelana – Trofeo Patxi Ros

Una de las pruebas deportivas nudistas más antiguas de las que se celebran en España es la CNS Carrera Nudista de Sopelana, que desde el año 1999 se ha celebrado en la Playa de la Salvaje (Barinatxe) en Sopelana, Vizcaya. A excepción de los años 2002, 2020, 2021 (Covid-19) y 2022 (condiciones meteorológicas adversas en la fecha programada) que no se celebraron, ya han sido veinticuatro las ediciones de esta carrera que en los últimos años cada mes de junio, julio o septiembre, octubre en 2015, se ha convertido en una cita anual de obligada asistencia para nudistas, deportistas, medios de comunicación y curiosos en general que colaboran con la organización, participan en la carrera o asisten a la prueba como meros espectadores.

La convocatoria de la prueba que comenzó como una actividad lúdico deportiva organizada originalmente a título personal por Patxi Ros (cuyo nombre ha pasado a ser parte importante de este evento), más tarde por ENE Euskal Naturista Elkartea – Asociación de Naturistas Vascos, y nuevamente a partir del año 2012 por Patxi Ros tras la prácticamente disolución de ENE (impresionante es lo que está haciendo Patxi Ros por el nudismo y el deporte) se ha transformado en pocos años en una veterana prueba deportiva con participación mayoritaria de nudistas, pero también de deportistas no nudistas que año tras años repiten la experiencia de participar en algo distinto, de poder correr desnudos como en la antigüedad, de poder experimentar sensaciones y percibir emociones que solo en este tipo de carreras nudistas son posibles. Prueba de ello es el hecho de que el evento se ha convertido en una noticia deportiva más que una noticia de curiosidades, y se la reconoce más por su carácter deportivo que lúdico.

Con un centenar de corredores de media por año (si las condiciones climáticas son favorables), con la colaboración del Ayuntamiento de Sopelana, de empresas y otros organismos y con la seriedad que se organiza este evento, la carrera ha disfrutado durante mucho tiempo de una extraordinaria vitalidad a pesar del paso de los años y de las ediciones celebradas, incrementándose el número de participantes cada año y consolidándose como lo que es «un clásico» dentro del calendario de eventos deportivos nudistas. En la edición de 2013, además de la propia carrera se han celebrado diferentes pruebas deportivas nudistas como el salto de longitud.

Desgraciadamente en los últimos años esta prueba parece haber entrado en declive, disminuyendo la participación de corredores nudistas (en la edición de 2016 tan solo doce corredores, y poco más en las ediciones de 2023 y 2024) y la repercusión en los medios de comunicación sin que apenas se llegue a difundir la fecha de celebración de la carrera, algo que perjudica seriamente la posible participación y continuidad de la misma.

Con la edición de 2017 la prueba alcanza su mayoría de edad, llegando a las 18 carreras realizadas, además con un repunte de participación con respecto a ediciones anteriores, un total de 60 corredores (58 hombres y 2 mujeres) se dieron cita en esa ocasión para correr en alguna de las categorías programadas de la carrera, unos 40 corredores de media en las últimas ediciones de 2018 y 2019.

No fue una utopía

Asistir a una representación de teatro en la que público y actores o actrices estén completamente desnudos es algo que podría parecer una utopía o simplemente una idea descabellada. Me parece que es algo que no se había hecho hasta ahora ni en España ni en ningún sitio, quizás porque no se habían dado las circunstancias adecuadas para hacerlo.

Pero hace pocos días debido a una idea fortuita, que nació de un simple comentario hecho por este que escribe a la productora que ha montado el musical “Cantando Desnudos” sobre la posibilidad de realizar una representación en que público y cantantes estuvieran desnudos se dieron las circunstancias adecuadas para realizarlo, los actores actuarían y cantarían como siempre en este musical “desnudos”, la novedad estaba en que el público también.

Y dicho y hecho, gracias a el buen hacer de Carmen (Vicepresidenta de la Asociación Naturista de Madrid ADN) la buena predisposición de la productora del musical y la dirección de teatro Arlequín de Madrid, además de la amplía respuesta de naturistas y nudistas que no estaban dispuestos a perderse el evento, éste se llevó a cabo el pasado 14 de Marzo de 2008.

Unas 140 personas disfrutaron de esta simpática obra en completa desnudez, en consonancia con los artistas que también mostraban su desnudez una vez más desde que el pasado 12 de Febrero se estrenara este musical que ya se ha representado en 40 países.

Dentro de unos años esta representación que será difícil se repita, formará parte de nuestra memoria colectiva, será historia, parte de nuestra historia igual que hace apenas 30 años allá por 1975 se representaba en los teatros madrileños “Equus”, obra que ya forma parte de nuestra memoria colectiva y en la que había una escena en la que los protagonistas María José Goyanes y Juan Ribó habían de aparecer completamente desnudos, y que después de un tira y afloja tremendo con la censura, ésta al final impuso unos “slips” (como puede verse en la fotografía) a las exigencias del guión.

Obra que marcó un antes y un después de la censura en nuestro país, porque fue diferente y porque intentó conseguir que el desnudo se considerase como algo normal, que formaba parte del argumento y daba sentido a éste.

En estos días he tenido que leer en prensa escrita o en Internet cantidad de estupideces de personas, incluso de alguna periodista lo que es más grave, que en principio demuestran una gran ignorancia sobre lo que es el nudismo, y que por supuesto no pueden apreciar ni valorar la diferencia que hay en cuanto a libertades sociales entre aquel “Equus” de 1975 y el “Cantando Desnudos” de 2008.

Pero a pesar de los detractores que no ven que el desnudo no es igual a sexo, a pesar de los comentarios jocosos o incluso despectivos que se han escrito en estos días, a pesar de las empanadas mentales que algunos se han formado de lo que allí sucedió, a pesar de todo ello afortunadamente lo que quedará de esa noche es que se pudo hacer, que no fue una utopía, que estábamos desnudos ¡si desnudos! como los protagonistas del musical, desnudos disfrutando de nuestra desnudez y de nuestra libertad.

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